Informar es prevenir. Respetar es amar. Conocer es cuidarse.
La sexualidad es una parte integral del ser humano. Abarca aspectos biológicos, emocionales, sociales y culturales. No se limita al acto sexual, sino que incluye el afecto, el respeto, la identidad, el género, las emociones, y la manera en que nos relacionamos con otras personas.
La educación sexual es fundamental para que niños, adolescentes y adultos puedan tomar decisiones responsables, prevenir enfermedades, evitar embarazos no deseados y fomentar relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
Parte importante de la educación sexual es conocer las maneras de protegerse. Algunos métodos de prevención incluyen:
Toda relación debe basarse en el respeto y el consentimiento mutuo. El consentimiento es decir "sí" con libertad, sin presiones. No es no.
La adolescencia es una etapa de muchos cambios físicos y emocionales. Es normal tener dudas, curiosidad y sentimientos nuevos. Por eso, es fundamental recibir una educación sexual integral que:
La sexualidad es parte de nuestra vida. No es algo de lo que debamos avergonzarnos, sino algo que debemos entender con responsabilidad. La información correcta empodera, protege y fortalece nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.